sábado, 8 de agosto de 2009

1. Cultura


ndia, las Indias, el Indostán... Estas pala­bras han ejercido siempre una insólita fas­cinación sobre los europeos, para los que sugieren un exótico y misterioso país hecho de mitos y leyendas. En la Antigüedad y la Edad Media, la India se percibía como una tierra en el límite del mundo, tierra de fabulosas riquezas y extraños sabios y anacoretas. De allí llegaban todo tipo de ricas mercancías junto con histo­rias sobre increíbles prodigios, y los europeos completaban el mapa con sus propias fantasías. Recordemos que el propósito de Colón era lle­gar a las Indias, lo que lograría Vasco de Gama poco después. Hoy en día, mientras que el aura de misterio se ha mantenido, la visión de tierra de riquezas se ha transformado en la de un país del "tercer mundo", lugar de escalofriante pobreza.

« En la Antigüedad y la Edad Media, la India se percibía como una tierra en el límite
del mundo, tierra de
fabulosas riquezas y extraños
sabios y anacoretas.»Sin embargo, a lo largo de todas las épocas, y a pesar de los escasos pero continuos contactos entre Oriente y Occidente, la India ha sido siempre una gran desconocida. La imponente muralla del Himalaya separa a este inmenso subcontinente del resto de Asia y del mundo,


2. Religion


La cultura india tradicional, si bien todavía fuertemente implantada en muchas secciones de la población, está en franca retirada, especialmente entre las nuevas generaciones, frente a una visión moderna del mundo mucho más prestigiosa debido a la prosperidad material que a menudo la acompaña. Creo sin embargo que el árbol de la civilización india es lo suficientemente fuerte como para, aunque pierda muchas ramas, aguantar mal que bien la tempestad sin caerse. A pesar de todo sigue poseyendo la vitalidad necesaria como para seguir manteniéndose con personalidad propia en el mundo cada vez más uniforme en que nos ha tocado vivir. La India vive hoy porque a pesar de siglos de decadencia, sus principios se han mantenido presentes en la conciencia de sus gen­tes, y perdurará y resurgirá en la medida en que pueda seguir poniendo en práctica esos principios, adaptándolos a las condiciones especiales del mundo moderno. El inge­niero que recita al volver a su casa el Gáyatri, himno del Rig Veda de gran antigüedad, representa la capacidad de adaptación de la India, la fuerza de una cultura que, a pesar de los cambios que suceden e inevitablemente sucederán en el ámbito del mundo agresivamente comercial de los últimos tiempos, logrará sin duda perdurar en el futuro. Pues aunque la India ha cambiado mucho desde sus orígenes hasta hoy, a pesar de que un nuevo y poderoso dios, el Becerro de Oro, ha hecho su aparición en un lugar promi­nente del panteón, los grandes ideales y aspira­ciones de su antigua civilización siguen guiando e inspirando las vidas de millones de sus habi­tantes. La sociedad civil india, acostumbrada a autoorganizarse, posee una gran fortaleza y capacidad de aguante y, cuando se le da la oportunidad, es emprendedora y flexible. India


«La cumbre de la pirámide social, el hombre ideal, era y en gran medida sigue siendo
el sabio, el asceta que abandonando todas sus posesiones se dedica a investigar el lugar y papel del ser humano en el universo.»tendrá que asimilar la economía moderna y los valores occidentales y crear una síntesis en la que permanezca lo esencial de su cultura, guardando el mismo espíritu bajo formas nuevas, como ya ha sucedido en más de una ocasión. En mi opinión, ésta es su única oportunidad de salvación, y a pesar del mal estado en que se encuentra en la actualidad, pienso que aún tiene la fuerza suficiente para hacerlo, de la misma manera que en el pasado renació una y otra vez en los peores tiempos de crisis.
«El nivel de la indoiogía en España es casi Descorazonador, y basta ver la casi total ausencia de
cátedras de estudios orientales en las universidades españolas para comprender esto.»La India, como se ha dicho a menudo, es un país de extremos. Todos los siglos de la historia conviven lado a lado sin estorbarse, y frente a la central atómica el cam­pesino bra la tierra como hace milenios. Los grandes contrastes la de escandalosa pobreza y obscena opulencia, refinada espiritualidad y materialismo y hedonismo inmoderados, una pureza que no parece de este mundo y una corrupción depravada no provocan allí el asom­bro y desconcierto que suele experimentar el occidental


3. Economia


Esta no deja nunca indiferente, fascina o provoca repulsa. Sé de personas que se han vuelto a las pocas horas de aterri­zar su avión; para otros, entre los que me cuen­to, el descubrimiento de la India ha constituido el acontecimiento más importante de sus vidas. La civilización india nos ha dejado un legado impresionante al que se ha hecho aún muy poca justicia. La India clásica poseía un shastra, un tratado, para todo: política y administración, arte militar, matemáticas, medicina, astronomía y astrología, religión, filosofía, cosmología y metafísica, lógica, gramática, arquitectura, música, artes, ...apenas hay campos en los que el genio indio no se aplicara. La literatura es absolutamente inmensa en todos los campos, y la gramática no ha sido estudiada con tanta profundidad por ningún otro pueblo. Los árabes llamaban a las matemáticas "la ciencia india", y a través suyo nos llegó el sistema de numera­ción decimal con el concepto del cero. Se ha hablado mucho sobre las posibles influencias del pensamiento indio sobre filósofos occiden­tales, como Pitágoras y Plotino. Aunque es difí­cil asegurar nada sobre este tema, es cierto que ésta es una hipótesis probable, y en la antigüe­dad nunca faltaron contactos entre Oriente y Occidente. Y realmente es en el campo del espíritu donde brilla el genio indio con más pureza. El ideal indio no se ha encarnado nunca en el conquistador mili­tar, ni el rey poderoso, ni el rico mercader, a pesar de que el papel de éstos en la socie­dad era plenamente reconoci­do. La cumbre de la pirámide social, el hombre ideal, era y en gran medida sigue siendo el sabio, el asceta que abando­nando todas sus posesiones se dedica a investigar el lugar y papel del ser humano en el universo y se esfuerza por descubrir y manifestar su divi­nidad inmanente. Esta bús­queda ha sido tratada como una ciencia, y basta compro­bar la inmensa producción literaria sobre estos temas para darse cuenta de la obse­sión indida por el infinito, por trascender la condición hu­mana. Sin embargo, el lado material y contingente de la vida nunca fue despreciado, y se otorgó siempre su lugar a cada cosa.Sin embargo, mientras que las concepcio­nes, educación y técnicas modernas han penetrado por la fuerza de las circunstan­cias en la India, así como en todos los otros paí­ses no occidentales, el profundo saber y cultura indios apenas han sido incorporados al patrimo­nio occidental, y éstos, así como los de otras cul­turas, permanecen casi desconocidos. En una época en que el mundo se ha unificado a tantos niveles, éste no puede permitirse despreciar un patrimonio tan vasto y con raíces tan profundas. Sin embargo, si Occidente necesita algo en estos momentos, un saber que haga contrapeso a la gran unilateralidad y desequilibrio de su cultura y forma de vida, esto es lo que la India tiene que enseñar. En momentos de crisis como los que vivimos se empieza a comprender que gran parte de los problemas que nos afectan surgen de considerar al hombre como algo aparte de la naturaleza y enfrentado a ella. Cuando se recla­ma desde distintos sectores una visión más inte-rrelacionada del cosmos, lo que se llama en ter­minología actual una "visión holística", como la que la física moderna y la ecología empiezan a vislumbrar, la cultura clásica de la India nos ofrece esa comprensión global y orgánica del universo, donde cada elemento sólo tiene senti­do en su relación al todo. Cuando la creciente agitación mental que se fomenta en la sociedad moderna se cobra su tasa de insatisfacción,


4. Actvidades de Aprendizaje

1. Elabora un mapa conceptual sobre la religion de la India
2. Argumenta sobre la sociedad de la India